viernes, 18 de marzo de 2016

Mayra Santos-Febres realiza una gira por las escuelas de Puerto Rico

Con "El exilio de los asesinos y otras historias de amor", la reconocida escritora boricua Mayra Santos-Febres se adentró hace dos semanas en las escuelas de Puerto Rico, llevando a ellas todo el amor por la literatura.
Aquí, imágenes de una de sus visitas:




 

Entrevista a Carlos Cortés el diario La Nación, a propósito de "La tradición del presente" , libro ganador del Premio Nacional de Ensayo 2015 en Costa Rica

http://www.nacion.com/m/ocio/literatura/Carlos-Cortes-narrativa-transportar_0_1544645536.html

La Pereza Ediciones presente en el Congreso Internacional de la Lengua Española

A celebrarse este año en Puerto Rico. 

Jorge Volpi en Librería Mágica, en Puerto Rico

En el marco del Congreso Internacional de la Lengua Española, a celebrarse este año en Puerto Rico, esta semana Jorge Volpi, el heredero intelectual del gran Carlos Fuentes, dicho esto por éste último, firmó ejemplares de su libro de ensayos Ficciones criminales: Estampas de la crisis 2008-2014) en Librería Mágica, en Puerto Rico. Lo presentó nada menos que otra grande de las letras caribeñas: Mayra Santos-Febres.
Ambos escritores están en nuestro catálogo.
Gracias a todos los implicados.
Aquí, imágenes del evento:








viernes, 4 de marzo de 2016

Tres eventos perezosos en el mes de marzo

Estimados amigos y lectores:
Quedan todos invitados cordialmente, por La Pereza Ediciones, a nuestros tres eventos perezosos de marzo: Pacheco en Books&Books, Coral Gables; Palou en el Instituto Cultural de México en Miami; y Volpi esta vez en Librería Mágica, en la Isla del Encanto: Puerto Rico. Son citas imperdibles. La entrada a todos los eventos es gratuita, y tanto la magia de la literatura como la pereza más creativa e intelectual, están garantizadas.






miércoles, 24 de febrero de 2016

"Naderías de hoy", Gran Premio Internacional El Dinosaurio 2015

 
Incluido en Será siempre, libro de minicuentos en version bilingüe. Aquí, el enlace a Amazon:
 
 
Naderías de hoy
Le hizo lo que le hizo y ella se puso como se puso, por lo cual ella tuvo que responder como respondió, y todo acabó como acabó, porque él no se podía quedar como se quedó, ni ella dejar de decir lo que dijo, y por eso cuando llegó la policía pasó lo que pasó, y los vecinos se escondieron como se escondieron, mientras ella gritaba como gritaba y los niños corrieron como corrieron y el gobierno se hizo como el que hacía, pero todos supieron que no pasaría nada, y que de nuevo él haría lo que haría, y ella iba a quedar como iba a quedar, porque siempre ha sido tan igual como ha sido siempre.
 



sábado, 6 de febrero de 2016

Reseña por la periodista Dainerys Machado a El vendedor de palabras, de Emanuel Franco Gómez

Enlace a Amazon para adquirir El vendedor de palabras:
http://www.amazon.com/vendedor-palabras-Spanish-Emanuel-Franco/dp/0692549862/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1454764311&sr=8-1&keywords=El+vendedor+de+palabras

El vendedor de palabras


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Se llama Anita. Tiene 8 años. Es una niña mexicana, a la que le encanta vestir el huipil blanco que le cosió su abuela. Casi nunca juega con su muñeca Alicia, porque Anita prefiere la libertad del campo, la contemplación de las estrellas. Su mamá murió cuando ella era más pequeña aún, y por eso vive sola con la abuela… y su tío Santiago.
La casa que habitan es tan miserable que no podría llamarse “casa”. Así que la historia de Anita, por desgracia, puede ser la de una niña colombiana, cubana, peruana, o de cualquiera de las muchas nacionalidades donde viven tantas personas en casuchas de madera, sin piso o sanitario, lejos de todo espejismo social de justicia o igualdad.
Pero Anita es mexicana. Desayuna tortillas de maíz que su abuela amasa cada mañana, va a la iglesia los domingos, y, como mexicana, sufre también los abusos que abundan en esta tierra hermosa y cruel a la vez. Anita es la protagonista de la noveleta El vendedor de palabras— ¿o es un cuento largo?— que Enmanuel Franco Gómez (Jalisco, 1984) publicó en 2015, bajo el sello de La Pereza Ediciones. Es una pieza dedicada especialmente al público infantil y adolescente, pero es sobre todo una obra llena de poesía y dolor.
Con El vendedor de palabras, Franco Gómez derriba uno a uno todos los mitos asociados a la literatura infantil y juvenil. La extensión de la pieza, el uso de abundantes descripciones de elevado registro lírico, las escasas ilustraciones (en blanco y negro) hechas por el propio autor, son algunos de los rasgos del libro que retan cualquier asociación que pueda hacerse de este género con un ejercicio breve, o llamativo más por los colores de sus dibujos que por el contenido de su trama.
La noveleta del jalisciense es prueba cierta de que aún son irrefutables las palabras de la cubana Mirta Aguirre cuando, en 1972, abogó “porque no se tema demasiado a que la literatura infantil y juvenil muestre los costados feos de la vida; no hemos terminado con ellos nosotros, y falta mucho para que terminen en otras partes, siquiera en sus más graves manifestaciones”.
Claro que familiares o intelectuales protectores de la moral, de esos que gustan tratar a los más jóvenes como idiotas, y no hablarles de sexo o de política, podrán no estar de acuerdo con el conflicto retratado en El vendedor de palabras. Pero tras la confusión del personaje de Anita, tras su dolor, tras el llanto de la abuela y la locura del viejo Adán, se esconde una enseñanza que convierte a la noveleta en lectura útil para todo público. (Quien guste de hallar moralejas en este tipo de historias, también saldrá complacido.) Porque sin discursos moralizantes, Franco Gómez nos pone de frente a una absoluta realidad: la comunicación es la clave en la crianza sana de nuestros hijos e hijas.
No quiero contar la historia. El penúltimo capítulo, “La cajita de palabras”, supone un sorprendente giro dramático, una resemantización de una lectura que hasta ese momento puede disfrutarse como ingenua, casi fantástica.
El vendedor de palabras es una excelente obra narrativa. Su ritmo es ágil, sus personajes son sólidos, su trama sorprende. Es una pieza magnética, donde cada cabo literario está bien atado, y por eso mismo se lee con la premura que sólo los descubrimientos estéticos provocan. La sobria portada de Eric Silva muestra la ingenuidad y el dolor de Anita, las contradicciones que ella vive y que comprenderemos a cabalidad al cerrar el libro. Libro que, dicho sea de paso, forma parte del catálogo en expansión de La Pereza, una pequeña editorial que como Franco Gómez, parece apostar por la diversidad y saber elegir bien sus palabras.

https://letrasqueves.wordpress.com/2016/02/05/el-vendedor-de-palabras/