La Pereza Ediciones, atenta al impulso vital y al suave aliento con que los versos iluminan, convoca a su Premio de Poesía La Pereza 2013, que se regirá por las siguientes bases:
1- Podrán concursar con un poema, original e inédito, todos los poetas interesados.
2- Las obras se enviarán antes del 21 de Febrero de 2013, por e-mail a la dirección laperezaediciones@gmail.com, en un archivo adjunto en formato Word, firmadas por su autor y no excederán los veinte versos. En el cuerpo del mensaje se notificarán los datos del autor: nombre y apellidos, fecha de nacimiento, lugar de residencia y teléfono de contacto.
3- El Jurado, integrado por poetas reconocidos, designará un Ganador Absoluto, así como un segundo y tercer ganador.
4- El fallo del Jurado se hará público durante el mes de Marzo de 2013.
5- El Premio consistirá en la publicación de las obras premiadas en formato de libro impreso, de los cuales La Pereza Ediciones entregará tres ejemplares a cada ganador. Dicho libro incluirá a los autores finalistas que el jurado estime más otros autores cuyos poemas, a consideración de La Pereza Ediciones, resalten por sus valores literarios. El mismo se encontrará disponible en la red mundial de Amazon.
6 - La participación en el Premio de Poesía La Pereza 2013 supone la aceptación de estás bases.
sábado, 19 de enero de 2013
viernes, 11 de enero de 2013
Próximamente, nuevo libro de La Pereza Ediciones, disponible en Amazon.
1-¡ESTABA VIVO!, José Herrero /España
2-CLAUDIA, Sol García de Herreros /España
3-MUÑECAS RUSAS, Ahmel Echevarría /Cuba
4-LA MÁXIMA ALTURA, Salvador Robles /España
5-MONOPOLIO, Juan José Tapia / España
6-LA PEREZA, Germán Maretto /Argentina
7-EN LA LANCHA, Leslie Urdanivia /Estados Unidos
8-CREMA PARA ARRUGAS, Michel García Cruz /España
9-EL COFRE, Juan Ángel Cabaleiro /España
10-DIEZ POR CIENTO, Jorge Bacallao Guerra /Cuba
11-MUTACIÓN LITERARIA, Ernesto Ortega /España
12-LAS TIÑOSAS, Delis Mayuris Gamboa /Cuba
13-DE LA PUNTILLA AL CLAVO, Roberto Garrido /Estados Unidos
14-YO SABÍA QUE LE IBA A FALTAR UNA MUELA, Hugo Luis Sánchez /Cuba
15-LA MALA PASADA, Rubén Alfonso /Estados Unidos
16-ATENEA Y AENETA, Amanda Pérez Morales/Cuba
17-EL ASCETA, Gustavo Eduardo Green /Argentina
18-ASUNTOS DE FAMILIA, Michel Mendoza /Cuba
19-EL CONQUISTADOR, Mark Mielke de Lima /Brasil
20-EL CIELO DE LAS PALABRAS, Luis Miguel Helguera /España
21-LA ORUGA REBELDE, Lucas Foix /Argentina
22-LOS NIÑOS CRECEN, Rafael de Águila Borges /Cuba
23-CRONOLOGÍA DEL ABSURDO, Dacio René Medrano /Argentina
24-EL ACUERDO, José Ignacio Señán /España
25-LA CASA, Elizabeth Reinosa /Cuba
26-PENSAMIENTOS, Ariel Aboal /Estados Unidos
27-A LA BIN-BON-BAO, José Aristóbulo Ramírez/Colombia
28-SUTILEZAS, Liliana Mabel Savoia /Argentina
29-LA SOLTERONA, Ada Isabel Machín /Cuba
30-TODAVÍA, Angélica Morales / Colombia
31-LA ERNESTINA, Edgardo Jímenez /Perú
32-MI PUNTO DE VISTA, Daniel Cruces /Cuba
33-PRÉSTAME LA LLAVE INGLESA, Ángela Piñeiro /España
34-TÚ DILE, Daymé García /Estados Unidos
35-EL CAMINANTE, Frank Castell /Cuba
36-PRIMERAS LÁGRIMAS DE LA DEPRESIÓN PROFUNDA, Raúl Castañón /España
37-LA VENGANZA DE LOS PRETENDIENTES, Johan Moya /Cuba
38-MENOSCABO, Ginés Mulero /España
39-ESPANTAPÁJAROS, Rodrigo Guillermo Torres/ Chile
40-UNA OBRITA DE NADA, Juan de Molina /España
41-LA BREVE HISTORIA DE MIS MUSAS, William Grigsby /Nicaragua
42-NOSOTROS Y YO, Edilberto Martínez /Cuba
43-ESE ALGO MÁS, Carlos A. Fiorentino /Argentina
44-TANGIBLES E INTANGIBLES, Miguel Ángel Cayo /España
45-EL ROJO PERMANECE, Nguyen Peña Puig /Cuba
46-FURTIVO, Fuensanta Vidal /España
47-LA PLAGA, Kalton Bruhl /Honduras
48-FE, Iván Medina /México
49-AMOR NO CORRESPONDIDO, Esperanza Castro /España
50-VERGÜENZAS, Ana Luz Cassino /España
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Anuncio de La Pereza Ediciones
Diciembre 2012
Jorge Bacallao Guerra, joven narrador cubano, fue seleccionado ganador absoluto del I Premio Internacional de Minicuentos La Pereza 2012, con el relato "Diez por ciento".
Entre los más de ciento cincuenta títulos recibidos, "Diez por ciento" sobresalió, desde un primer momento, por el alto dominio mostrado en la técnica narrativa de este difícil género, destacándose por la economía de recursos y el hábil manejo de la ironía.
Además del premio acordado en metálico, Jorge Bacallao recibirá cinco ejemplares del libro que La Pereza habrá de publicar a propósito de este primer concurso, en el mes de enero. Dicho libro, el cual llevará por título "Diez por ciento", estará conformado por los 25 finalistas dados ya a conocer, y por otra veintena de autores que la editorial considere poseedores de valores literarios dignos de publicación. Una lista completa será dada a conocer en los próximos días.
Felicitamos al ganador, y le auguramos muchos éxitos literarios, los cuales, no en balde, ha venido cosechando desde hace varios años.
domingo, 23 de diciembre de 2012
Finalistas del Primer Concurso Internacional de Minicuentos La Pereza 2012
1-¡ESTABA VIVO!, José Herrero
2-CLAUDIA, Sol García de Herreros
3-MUÑECAS RUSAS, Ahmel Echevarría
4-LA MÁXIMA ALTURA, Salvador Robles Miras
5-MONOPOLIO, Juan José Tapia Urbano
6-LA PEREZA, Germán Maretto
7-EN LA LANCHA, Leslie Urdanivia
8-CREMA DE ARRUGAS, Michel García Cruz
9-EL COFRE, Juan Ángel Cabaleiro
10-DIEZ POR CIENTO, Jorge Bacallao Guerra
11-MUTACIÓN LITERARIA, Ernesto Ortega Garrido
12-LAS TIÑOSAS, Delis Mayuris Gamboa Cobiella
13-DE LA PUNTILLA AL CLAVO, Roberto Garrido
14-YO SABÍA QUE LE IBA A FALTAR UNA MUELA, Hugo Luis Sánchez
15-LA MALA PASADA, Rubén Alfonso
16-ATENEA Y AENETA, Amanda Pérez Morales.
17-EL ASCETA, Gustavo Eduardo Green
18-ASUNTOS DE FAMILIA, Michel Mendoza
19-EL CONQUISTADOR, Mark Mielke de Lima
20-EL CIELO DE LAS PALABRAS, Luis Miguel Helguera San José
21-A ORUGA REBELDE, Lucas Foix
22-LOS NIÑOS CRECEN, Rafael de Águila Borges
23-CRONOLOGÍA DEL ABSURDO, Dacio René Medrano
24-EL ACUERDO, José Ignacio Señán Cano
25-LA CASA, Elizabeth Reinosa Aliaga
sábado, 15 de diciembre de 2012
Crónica de un pueblo poco anunciado
Crónica de un pueblo poco anunciado
Hace exactamente un
mes se cumplieron 492 años de la fundación de la Villa de San Cristóbal de La
Habana. Yo tenía este breve escrito que quiere pasar por crónica,
“traspapelado” en una carpeta de la computadora. Ahora lo saco a la luz, no
sólo porque es mi forma de rendir un humilde homenaje a mi ciudad, sino porque el
texto aborda esos lugares intrincados de La Habana que no están en las postales
de souvenirs, pero que están, y estarán, y también merecen sus “puntos y
apartes”.
Casi todos, cuando
recuerdan a sus abuelos; o mejor, cuando recuerdan el ambiente que rodea a
estos seres imprescindibles en la vida de cualquiera, piensan en una casa muy
grande, de esas con puntal alto y mamparas. Y piensan también en olor a talcos
un tanto rancios; o en panetelas recién horneadas.
Mis recuerdos no
son tan bucólicos. Mis bisabuelos, aunque tenían los aristocráticos nombres de
Félix y Virginia, eran gente humilde de campo. Y no estamos hablando de puro e
incorruptible campo. Estamos hablando de La Salud, un pueblecito ubicado en las
afueras de La Habana, de puros e incorruptibles chismosos, situado a su misma
vez en Quivicán, municipio que tiene, en mi opinión, la tierra más roja de toda
Cuba, y donde las temperaturas en invierno bajan a niveles que remiten a la
Siberia, allá en la vieja URSS.
Ellos
murieron cuando yo era adolescente; prácticamente uno detrás del otro, como
corresponde a dos seres que se han querido mucho y no conciben la vida
separados. Yo no he podido olvidarlos. Y desde que nos dejaron, tampoco he
logrado abandonar la inefable sensación de tristeza que me invade a cada rato
cuando compruebo que ya no me quedan motivos para visitar La Salud.
Dentro
del habanero municipio de Quivicán, además de La Salud, están los pueblos de
Buenaventura, Cuatro Caminos, San Felipe, Santa Mónica, el Guiro Boñingal... A
pesar de tener nombres tan diferentes, todos son uno: en sus costumbres, en sus
quehaceres diarios, en la forma que tienen sus habitantes de ver la vida.
Estuve
becada en una escuela de Quivicán desde 1994 hasta 1997. Recuerdo que todavía
entonces, y eso era algo que yo venía observando desde que, de niña, visitaba a
mis bisabuelos, todas esas regiones estaban caracterizadas por un racismo
atroz. El Guiro Boñingal, por ejemplo, estaba dividido en el Güiro de los
blancos y el Güiro de los negros. En La Salud, localidad atravesada en toda su
extensión por la línea del tren que me transportó durante mucho tiempo a mi beca,
sus habitantes acostumbraban darle agua a aquellos muchachos de una manera
grotesca. Los más claritos tomaban en vasos de cristal; y los más oscuritos,
pues... en latica.
No
miento. Ojalá hayan erradicado esto, pero no creo que quince años sean
suficientes para truncar los malos hábitos de unas cuantas generaciones. De
cualquier forma, quiero ser indulgente y pensar que quizás esta especie de
sello distintivo de los quivicareños se deba al hecho de que, no sé por qué
razones antropológicas, hay en todos estos pueblos pocas personas de
color.
Lo
peor, sobre todo para sus fijos e inamovibles habitantes, es que por todos
estos contornos, se cumple al pie de la letra lo de que: “pueblo chiquito,
infierno grande”. No hay una sola casa en la que no se chismorree a diario, o
en la que no se le coloque a Fulano o Mengana un apodo como Chencha Chiforrove
o Norma La Patalarga.
A
las mujeres se les conoce por el nombre de los maridos. En La Salud hay dos Marías: María
la de Bolo y María la de Marcos. Estas mujeres cargan con los nombres de sus
esposos como apéndices no operables.
Sé
bien que no estoy contando nada nuevo, y que lo anormal sería que los pueblos
de campo no fueran así. Sólo que, cuando sales de estas regiones y llegas a la
Ciudad de la Habana, a pesar de todo tan franca y tan sana, sientes que has
visitado dos mundos completamente opuestos. Y es curioso como, a pesar de todo,
extrañas tanto lo que dejaste atrás y lo rememores como el paraíso perdido.
Porque, eso sí, la casa de mis bisabuelos, aunque era de madera reconstruida
después que la tumbó el ciclón del cuarenta y cuatro, olía a panetela recién salida del horno. Y, aunque no era tan
grande, olía a talcos algo rancios. En fin, siempre estuvo ahí, asentada e
indestructible. Lo mismo que La Salud. Pues, como dice mi abuela, con un
lenguaje histórico-artístico que me hace pensar que en otra vida ella tenía una
gran cultura: “Mijita, el pueblo de La Salud existe, desde la época del
Renacimiento”.
martes, 13 de noviembre de 2012
CONTRAPUNTEO DE LA PEREZA
Greity González
Yo pienso en La Pereza e inevitablemente me sorprendo pensando en
otomanas francesas y en habitaciones con cortinas pesadas de tela. Me visualizo
ahí, en una posición recostada y lánguida a lo Madame Pompadour, mas no me
pienso feliz, porque no lo estoy. Porque La Pereza no es eso. La Pereza va más
allá de imágenes tentadoras de mujeres leyendo. Para mí, pereza significa mi
casa, mi hogar, en La Habana, allí donde mis abuelos me preparaban, a cualquier
hora del día, pero sobre todo, cada mañana, un café como nunca más lo he tomado
en Miami. Todavía creo que una de las cosas que más añoro hasta el dolor, en
este exilio, es ese café. Y si tanto regreso en sueños y en la realidad a mi Habana
es por ese café matutino que me da igual si no es Pilón o no es Bustelo, y más
bien es Cubita mezclado con chícharos. Y es que lo que me hacía feliz en esta
vida era ir a la cocina y tomar una primera taza en la mesita de ahí. Y luego
volver a entrar a mi cuarto, apagar el aire acondicionado BK1500,
(posteriormente cambiado por un LG chino tras mil indecisiones porque sabía
cuanto iba a extrañar “el olor único y el ruidito del aire ruso”), abrir la
ventana y ver la luz, esa luz Dios mío esa luz única de Cuba, esa luz tantas
veces luz que yo no sé si es la luz del Caribe o es la luz de mi Habana, pero
es la luz que quiero ver antes de morir. Porque yo me quiero morir de día en la
Habana. Y entonces, allí asomada con mi segunda taza de café, aspirar y llenarme
toda con la brisa fresca cargada de humedad, volver a la cama, a mi cama
“camera” que no es king como la que tengo aquí. Mucho menos parece una
otomana francesa, pero es mi cama, y en
ella leo “La alegría de vivir”, del gran Emile Zola, (ese sí que era un
escritor talla king). O releo,
mejor dicho. Y entiendo que eso y todo eso, y sólo eso, es la Pereza. La
alegría de vivir. De vivir los contrastes. De amar las simples cosas de la vida
y de gozarlas a plenitud, en momentos, por efímeros, inolvidables.
martes, 30 de octubre de 2012
PREMIO DE MINICUENTOS LA PEREZA 2012
La Pereza Ediciones, en su
impulso fundacional, lanza su Primer Premio de Minicuentos que se regirá por
las siguientes bases:
1. Podrán participar autores
mayores de 18 años, sin importar su país de residencia.
2. Cada concursante enviará un
máximo de tres minicuentos, siempre que estén escritos en español, sean
originales, inéditos, no tengan ningún compromiso editorial ni se encuentren
participando en otra convocatoria mientras dure el plazo de La Pereza.
3. La extensión de los
minicuentos, de temática libre, se limitará a un máximo de veinte líneas, en
letra Times New Roman, puntaje 12, a doble espacio.
4. Los minicuentos se enviarán,
exclusivamente, a la dirección electrónica laperezaediciones@gmail.com. Cada autor
acompañara su(s) minicuento(s) con los siguientes datos: nombre y apellidos,
fecha de nacimiento, dirección de residencia, dirección de correo electrónico y
número telefónico.
5. El plazo de admisión vence el
30 de noviembre de 2012.
6. El Jurado elegirá hasta veinte
finalistas y entre ellos al ganador del Premio. Su fallo se hará público en
www.laperezaediciones.com, y a través de los medios de comunicación, a finales
del mes de diciembre.
7. El Premio La Pereza será único
e indivisible y consistirá en 300 dólares americanos; así como cinco ejemplares
del libro que se publicará a propósito del premio y estará a la venta en la red
mundial de Amazon. En dicho libro, que llevará por título el del minicuento
ganador, aparecerán además los minicuentos finalistas y los de otros
concursantes que por su valor literario la editorial decida incluir, sin que
ello implique retribución económica alguna.
8. La participación en el Premio
de Minicuentos La Pereza implica la aceptación total de estas bases.
La Pereza Ediciones. Corp
Miami, Florida,
USA.
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