jueves, 25 de mayo de 2017

"Facundo Cabral: sus últimos correos", reseñado por la agencia EFE


El siguiente es el enlace a la reseña de EFE. (El libro se encuentra disponible en Amazon y librerías).

https://www.efe.com/efe/america/cultura/editan-en-miami-un-libro-con-los-correos-de-facundo-cabral-a-uno-sus-amigos/20000009-3274011





Greity Gonzalez, editora en La Pereza Ediciones, habla sobre "Okigbo vs las transnacionales y otras historias de protesta", del escritor mexicano Luis Felipe Lomelí.






"Okigbo," según Jorge Volpi


OKIGBO



Jorge Volpi


Disponible en Amazon



Estaba un día Okigbo dando un paseo por la Ciudad Vieja, temeroso de que alguien  fuese a reconocerlo —se había dejado la barba y venía ataviado con un gorro tejido de tres colores—, cuando vio a la distancia una puerta entreabierta. Okigbo sintió que se le saltaba el corazón: había perdido la cuenta de la última vez que había estado rodeado por libros desde lo que los medios occidentales llamaban su “desaparición”. El Dr. Richardson ‘Ndajeé —no echaba de menos que ya nadie lo llamase así— suspiró para sus adentros y, avanzando en zigzag, se introdujo a través de la puertecilla de madera. En el interior, más un cuchitril que uno de esos espacios neutros y agobiantes en que se habían convertido las escasas librerías que quedaban en Occidente —cómo detestaba siquiera pensar esta horrenda palabra—, había cientos de volúmenes añosos, apolillados, mezclados sin ningún orden. Okigbo sintió una felicidad inusitada al darse cuenta de que no sería presa de ninguna clasificación forzosa —ficción vs. no ficción; literatura ordenada por la lengua en que había sido escrita; la abúlica serie alfabética— sino ante el puro azar o más bien la pura suerte que había conducido esos ajados ejemplares hasta este oscuro rincón del planeta. Una lágrima escurrió por su mejilla cuanto tomó el primer volumen de una pila —una maltrecha edición en croata de Alain Badiou— y se puso a ojearlo con frenesí, como si el dueño del local, un anciano de barba blanca y la piel curtida por el sol, fuese a arrebatárselo. Quién sabe cuántas horas pasó allí Okigbo, husmeando entre montones de libros, mientras el anciano roncaba o fingía roncar en su silla de bejuco, pero le pareció que muy pronto se hizo de noche. Temeroso de que fuese la hora del cierre, Okigbo tomó intempestivamente otro librito que asomaba en una de las estanterías del fondo y casi le dio un paro cardíaco cuando leyó la carátula que en el centro lucía una mancha de café: Okigbo, decía el título, y arriba de él aparecía el nombre de quien debía presentarse como su autor: Luis Felipe Lomelí.[1] Al Dr. Richardson ‘Ndajeé le temblaban las manos cuando se acercó al anciano, que ya no dormía sino veía en secreto una telenovela libanesa, pero se armó de valor, extrajo de su bolsillo unas cuantas liras arrugadas y se las entregó. A Okigbo le pareció entrever una sonrisa maliciosa, si acaso no perversa, en la boca del librero cuando por fin se decidió a abandonar el local. Lo más rápido que pudo se adentró en la ciudad, rodeó el zoco, dobló varias veces sin previo aviso, como si intentase despistar a un hipotético espía que lo siguiese, y por fin se encerró a cal y canto en su habitación. Decir que Okigbo pasó toda la noche leyendo Okigbo sería un eufemismo: no sólo leyó una, dos, tres veces el ejemplar manchado de café, sino que lo estudió, lo devoró, lo memorizó, horrorizado con lo que ahí encontraba. ¿Quién era ese Luis Felipe Lomelí que se presentaba como autor del libro, al menos en la cubierta, pero que en su interior decía ser apenas el “corrector de estilo” de la obra? No creía haber escuchado nunca ese nombre en el sinfín de universidades y centros académicos respetables que había recorrido a lo largo de su vida. De seguro tras ese nombre se ocultaba un investigador chapucero o, peor aún, un malicioso escritor de ficciones. Lo que descubrió Okigbo en Okigbo era que alguien se jactaba de conocerlo mejor de lo que él se conocía a sí mismo; que alguien, ese Lomelí o quien se ocultara tras su ridículo nom-de-plume, se había apropiado de su vida, o al menos lo había intentado, contando cientos de episodios que en efecto había vivido, reproduciendo —sin autorización— citas y materiales de sus conferencias y de sus propias publicaciones académicas y, lo que es peor, exhibiéndolo sin pudor alguno. No es que el susodicho Lomelí mintiese, era algo más terrible: aunque los hechos expuestos fuese verídicos —nadie mejor que él para atestiguarlo— estaban escritos con un estilo que no dudaría en llamar ambiguo o pendenciero, debido al cual resultaba imposible saber si Lomelí no hacía otra cosa más que burlarse de él en cada página —y de paso de un sinfín de sus colegas progresistas, ecologistas, críticos poscoloniales, anarquistas, anticonformistas, neomarxistas, neolacanianos y neozizekianos— o si se limitaba a glosar sus obras y sus triunfos desde una no confesada admiración. Okigbo recordó la conferencia que impartió en alguna ocasión en la Universidad de Nuevo León, “Prolegómenos al encuentro de Don Quijote con Don Quijote”, y se dio cuenta de que Lomelí, o quien se ocultase tras este turbio nombre, además de desprestigiarlo lo plagiaba. Peor aún: lo plagiaba mal y con descaro. ¿Qué clase de libro era Okigbo?, se preguntó Okigbo. ¿Una biografía, una novela, una sátira al modo de Johnatan Swift o un vulgar panfleto en su contra? El Dr. Richardson ‘Ndajeé tenía que confesar que, como estilista, el tal Lomelí no era de los peores: el relato de su vida lo había mantenido no sólo entretenido, sino que le había arrancado más de tres carcajadas, y a la vez lo había hecho reflexionar sobre el cúmulo de saberes que había discutido en su carrera pasada. “No es un mal libro”, se dijo Okigbo, aunque la incomodidad de verse retratado y exhibido le sacase unas cuantas ronchas. ¿Qué hacer ahora? ¿Denunciarlo, perseguirlo? Desde su “desaparición” se había prometido no volver a cruzar palabra con sus detractores y enemigos, ese era su más auténtico proyecto político y estético hasta ahora, desvanecerse y mantenerse en silencio, dejar que los otros especularan sobre su destino, y de pronto venía este Lomelí a incordiarlo. No, no cedería. No volvería. Es más: saldría cuanto antes de ese pueblito que lo había acogido y se marcharía a la brevedad posible a otro lado. No cedería al impulso de escribir Metaficción en las obras de Aira, Piglia, Okigbo y Lomelí y su impacto en la narrativa latinoamericana posconflicto. No: la mejor forma de continuar con su carrera y su proyecto, con esta deconstrucción final de los saberes y poderes del mundo, consistiría en escribir, más que una réplica al infame libro de Lomelí, una continuación de sus memorias. Igual que Cervantes venció al infame Avellaneda escribiendo la auténtica segunda parte de su libro, él aplastaría ahora a su rival tramando otro Okigbo, un Okigbo escrito por el propio Okigbo Richardson ‘Nadjeé, en el que falsificaría todos los hechos de su vida, en el que retorcería cada uno de los episodios de su infancia, su juventud y su vejez hasta su “desaparición”, y lo firmaría, sí, como Luis Felipe Lomelí, de modo que circulasen en el mercado dos Okigbos, uno que narrase con acierto e ironía sus verdaderas aventuras, y otro con respeto y nostalgia su falsa biografía. Así, los lectores jamás podrían saber qué era real y qué mentira. Okigbo paladeó su brillante idea y, comenzando a empacar los pocos objetos que había llevado hasta esa ciudad en el desierto, comenzó su apócrifo Okigbo con estas palabras: “Estaba un día Okigbo pelando una papa orgánica de su huerto…”[2]



  











[1] Okigbo estaba convencido de que se trataba de un seudónimo pero, ante la forzosa ausencia de Internet a la que él mismo se había condenado, en ese momento no tenía modo de comprobarlo. (N. del P.)


[2] A la fecha no se ha podido establecer cuál es el Okigbo escrito por Okigbo y cuál el Okigbo escrito por Lomelí (o el autor oculto tras este seudónimo). Cuando la editorial me pidió este prólogo, acepté escribirlo a sabiendas de que el misterio quedaría allí, al arbitrio de los lectores. Juzgue cada quien.  

Ceremonia de premiación del I Premio de Poesía "Estudiantes poetas de Miami 2017", coordinado por La Pereza Ediciones y la Agregaduría de Educación del Consulado de España en Miami

El 11 de mayo la sala de presentaciones de la escuela Coral Way Bilingüe K-8 se abarrotó de alumnos, padres y maestros, ansiosos porque comenzara la entregara de premios. Gracias a la Agregaduría de Educación del Consulado de España en Miami por coordinar esta iniciativa que ha de seguir. A los padres. A los maestros. A esos alumnos magníficos por quienes se ha de mantener viva nuestra lengua de herencia: el castellano.
El libro "Oda a mi bolígrafo y otros poemas" se encuentra disponible  a la venta en Amazon.

A continuación, algunas imágenes y videos del evento.

Ganador del I Premio, Alain Fernández, lee su poema: "Oda a mi bolígrafo"

Ganadora del II Premio: Daniela López, lee su poema: "Nunca dejes de mirar la luna"

Ganadora del III Premio, Jeyra Rivero, lee su poema "Bailaora".

Greity Gonzalez, directora editorial de La Pereza Ediciones, ofrece las palabras de bienvenida.

Entrega de premios a cargo de Federico Alonso, representante de la Agregaduría de Educuación del Consulado de España en Miami




Greity Gonzalez junto al estudiante ganador del I Premio y su maestra, Ms Maria del Pino.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Fallo del I Premio de Poesía 2017 "Estudiantes poetas de Miami"





El día 15 de marzo de 2017, el jurado del I Premio de Poesía 2017 "Estudiantes poetas de Miami", conformado por miembros de La Pereza Ediciones, luego de valorar y disfrutar la singular calidad de las obras presentadas por estudiantes de diversas escuelas del condado Miami-Dade, decide por unanimidad otorgar los 3 primeros lugares acordados en las bases originales. Se han designado, además, 32 finalistas, de entre un total de 78 participantes. Tanto los tres primeros lugares como los finalistas, conformarán el libro de poemas, próximo a ser publicado y lanzado el día de la premiación.

La Pereza Ediciones quiere agradecer a la Oficina de Educación del Consulado de España en Miami, así como a los profesores involucrados en el proyecto, por el apoyo ofrecido en la preparación y feliz culminación de este concurso, diseñado con la meta principal de estimular en los jóvenes estudiantes el gusto por la poesía y por la literatura en general; así como con el objetivo de que los mismos consigan explorar sus sensibilidades mediante el lenguaje de la lírica.

A continuación ofrecemos la lista de ganadores y finalistas. La ceremonia de premiación tendrá lugar en la escuela Coral Way K8, el 11 de mayo, a las 4:30 pm.
¡Felicidades a todos los participantes!


Primer Premio Estudiantes poetas de Miami 2017- "Oda a mi bolígrafo", de Alain Fernández, estudiante de G. W. Carver Middle School, por el excelente manejo de la métrica y sobre todo, por la economía de recursos mostrada.

Segundo Premio Estudiantes poetas de Miami 2017- "Nunca dejes de mirar la Luna", de Daniela López, estudiante de International Studies Preparatory Academy (ISPA), por el acusado lirismo de los versos, los cuales logran transmitir de manera efectiva un universo de vívidas imágenes.

Tercer Premio Estudiantes poetas de Miami 2017- "Bailaora", de Jeyra Rivero, estudiante de Coral Way Bilingüe K-8 Center, por abordar, con el mismo sentido de sonoridad poética, un tema que sin ser nuevo, consigue tratarse desde una óptica fresca y juvenil.

FINALISTAS

Regina Pina- "El baúl de los sueños"
Alicia Krasner- "La alegría"
Stephanie Zúñiga- "Toma un momento y nota"
Ariyana Duckett- "Mis amigas"
Sabrina Pepper- "La rosa"
Álvaro Novo- "Poema"
David Chirinos- "Mi pajarraco azul"
Juliana Pacheco- "Un día"
Chloe Fiffe- "Dos mejores amigas"
Priscila Rivas- "Dulces mentiras"
Berk Beser- "Oda a mi cepillo de dientes"
Isabel Pérez- "Una sonrisa"
Isabella Fariñas- "Sueños dorados"
Lina Ordoñez- "La marea"
Ailen Rodríguez- "El poema de la familia"
Ralph García- "Mamita"
César Ugarte- "Mi amor"
Homero Luzardo- "Venezuela"
Mila Guzman C- "Dentro de mí y sin ti"
Jeidy Labaut- "Las elecciones"
Mariana Josepha- "La bella naturaleza"
Diego García- "Ella"
Katherine Monzón- "Madre soltera"
Amanda Carmenate- "La familia"
Alexandra Martínez- "El otoño"
Magela Moreno- "Quiero"
Melissa Elmhorst- "La naturaleza"
Dana Pina- "Sophia"
Lucianne Servat- "La belleza"
John Suarez- "Los padres"
Charlene Battle- "Sin motivos"

martes, 28 de febrero de 2017

Paula Arcila lanza oficialmente en Books&Books Una reina sin medidas (La Pereza Ediciones, 2017)

A las 8 de la tarde-noche del 16 de febrero, fue presentado oficialmente Una reina sin medidas, el más reciente libro de la conocida locutora de 107.5 Amor, Paula Arcila. El público lector acudió entusiasmado a la cita con la popular actriz colombiana. El encuentro estuvo moderado por Luz Maria Doria, productora y autora de La mujer de mis sueños.   

Paula Arcila firma ejemplares de Una reina sin medidas

Arcila con sus lectores


Paula Arcila junto a Greity Gonzalez y Dago Sasiga, fundadores de La Pereza Ediciones 

El actor Alberto Mateo



Una reina sin medidas en diversos escenarios:


Lili Estefan, del programa estelar El Gordo y la Flaca



sábado, 11 de febrero de 2017

Una reina sin medidas continúa su recorrido imparable entre los lectores y mantiene el primer lugar de ventas en Amazon

El mundo del espectáculo hispano en Estados Unidos también disfruta de Una reina sin medidas, segundo libro de la exitosa presentadora y actriz colombiana radicada en Miami, Paula Arcila, el cual continúa imperando como best seller # 1 en Amazon, por tercera semana consecutiva.
Agradecemos a los tantos lectores que cada día se suman a las páginas de una historia que atrapa desde el inicio, y que atrapa precisamente por la indispensable sencillez que nunca debe faltar en todas las grandes historias.

Puede acceder al libro en el siguiente enlace:
https://www.amazon.com/sp?_encoding=UTF8&asin=1540795896&isAmazonFulfilled=0&isCBA=&marketplaceID=ATVPDKIKX0DER&orderID=&seller=A3HKCX3B7D295D&tab=&vasStoreID=


La actriz boricua Adamari López con un ejemplar de Una reina sin medidas


El cantante colombiano Maluma y Paula Arcila

A través de su cuenta de Instagram, un mensaje de la actriz venezolana Gaby Espino



Paula Arcila presenta Una reina sin medidas en HolaTV